Hombre rico y hombre pobre

Ahora mismo, cualquiera de nosotras querría pescar un buen partido. Tú seguro que también, y no acabar con un mal negocio. Pero, señoras, hombre rico y hombre pobre: ¿de verdad marcan estas dos variantes tanta diferencia? Vale, el dinero, pero ser rico no significa ser simpático, agradable y sexy. Esos atraen más bien por su dinero. De eso tienen de sobra y con la fidelidad no se lo toman tan en serio. Un pequeño resumen previo para saber si te tratan como un ligue o como una relación estable.
Hombre rico y hombre pobre: el tono hace la música
Si estás a la caza de un hombre, echas tus cañas en las webs de contactos. O eliges a tu príncipe azul entre las muchas fichas, o te dejas elegir. Pero tampoco escribes “busco hombre, a ser posible con sueldo bajo, con tendencia a lo sencillo, que busque una asistenta de buena posición”. Por otro lado, tampoco responderías a un anuncio de “hombre casado busca mujer para ciertas horas, al que le importa mucho su matrimonio y busca un felpudo para sus hormonas”. ¿O sí? Ya ves, buscas algo sólido, con corazón y cabeza. Un hombre rico y un hombre pobre, sí, son dos mundos. Aun así, los sentimientos deberían imponerse a la hora de elegir.